La escuela como un centro donde se integra el saber , el ser y el hacer.
La
escuela del futuro (Cornieles y Haffar 2018) no debe elegir entre educar o
instruir, sino tejer ambos actos en cada experiencia pedagógica como también
lo señala Juan Delval:
“La
educación es un proceso de formación integral que incluye conocimientos,
actitudes y valores” (Delval,
2002, p. 15).
Por
otra parte, se debe educar instruyendo y viceversa , tratando de inmiscuir a la
familia en dicho proceso. Comprender que no es un acto mecánico ni ver al niño
como un recipiente por llenar. Como afirma Edith Litwin (1977)
“La enseñanza es una práctica social intencionada
que implica decisiones éticas, políticas y culturales” (Litwin, 1997, p. 11).
Eliminar
el debate no es silenciarlo, sino superarlo dialécticamente:
reconociendo que educar e instruir son dimensiones de un mismo acto formativo,
que debe ser ético, afectivo, riguroso y liberador.
El
maestro es el mediador ético y pedagógico que puede integrar educación e
instrucción en un solo acto formativo. Autores como Paulo Freire, Howard Gardner,
Edith Litwin y Ortiz Ocaña sostienen que el docente no solo transmite saberes,
sino que forma personas.
Papel del maestro en
la diatriba entre educar e instruir
El papel
del maestro ha sido históricamente
debatida entre dos polos: el que instruye contenidos y el que educa en valores.
Superar esta dicotomía implica reconocer que el maestro puede y debe hacer
ambas cosas, siempre que su práctica esté guiada por una ética del cuidado, la
libertad y la transformación. No puede
ser un dador de clases. Yo no sé si el maestro debe ser un facilitador. Paulo
Freire sostiene que el maestro debe ser un facilitador del aprendizaje,
promoviendo la reflexión crítica y la participación activa.
En mi
concepto, no sé si equivocado , el maestro no debe ser un simple facilitador,
sino un guía ético, intelectual y afectivo que orienta el aprendizaje con
presencia activa, criterio y compromiso. Howard Gardner (20005) nos plantea la
idea del maestro como guía del
desarrollo integral “El maestro debe ser un guía que ayude a los
estudiantes a descubrir sus talentos y a desarrollarlos con sentido” (Gardner,
2005)
Para
. Edith Litwin: enseñar es una práctica ética, no solo técnica. “El oficio de
enseñar no se reduce a facilitar, sino a formar sujetos capaces de pensar y
actuar en contextos complejos” (Litwin, 1997, p. 11).
Y
para Marcos Madruga Garrido (2024) el docente como modelo de pensamiento
crítico. “El docente guía el proceso de aprendizaje modelando el
razonamiento, la reflexión y la capacidad de análisis” (
Madruga
Garrido, M. (2024). El rol del docente en la pedagogía crítica: importancia
y desafíos. Centro Pediatría. https://blog.centropediatria.es/el-rol-del-docente-en-la-pedagogia-critica/
De
la Rosalba misma forma Treviño-Reye (2016) crítica al modelo del
facilitador
“La transformación del maestro en facilitador ha
generado confusión sobre su papel formativo, debilitando su autoridad
pedagógica” (Treviño-Reyes, 2016).
El
maestro es el mediador ético y pedagógico que puede integrar educación e
instrucción en un solo acto formativo. Autores como Paulo Freire, Howard
Gardner, Edith Litwin y Ortiz Ocaña sostienen que el docente no solo transmite
saberes, sino que forma personas.
Paulo
Freire sostiene que el maestro debe ser un facilitador del aprendizaje,
promoviendo la reflexión crítica y la participación activa. Para él, la
enseñanza exige respeto. “La enseñanza exige respeto a los saberes de los
educandos” (Freire, 1997, p. 23).
Edith
Litwin afirma que enseñar es una práctica social intencionada, que implica
decisiones éticas, políticas y culturales. “El oficio de enseñar no se reduce a
transmitir información, sino a formar sujetos capaces de pensar y actuar”
(Litwin, 1997, p. 11)., E. (1997). El oficio de enseñar: Condiciones y
contextos. Paidós.
Ortiz
Ocaña y Sánchez Buitrago proponen una configuración tríadica: educar, instruir
y formar, donde el maestro articula saberes, valores y prácticas.
De
manera particular pienso que el maestro tiene como fin humanizar y transformar , y cada actividad es un acto de suprema
ternura.
En
consecuencia el maestro guía, orienta,
acompaña, interpreta y transforma. No facilita como quien entrega herramientas
sin compromiso, sino que educa instruyendo e instruye educando, con presencia
ética y afectiva.
Facilitar
no debería ser la frase más acorde con su actividad. Enseñe al niño
a
curiosear, a inventar, a criticar lo que observa. Yo creo que la escuela sitio
por excelencia definido para
instruir el maestro tiene
grandes rendijas por donde penetrar, pude advertirlas desde muy joven, pero sin experiencia ni ayuda.
Referencias
Cornieles, I., & Haffar, M. (2018). La escuela
del futuro. Caracas: Editorial Académica.
Delval, J. (2002). La educación y la sociedad.
Madrid: Morata.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México:
Siglo XXI Editores.
Freire, P. (1997). Pedagogía de la autonomía:
Saberes necesarios para la práctica educativa. México: Siglo XXI Editores.
Gardner, H. (2005). Las inteligencias múltiples: La
teoría en la práctica. Barcelona: Paidós.
Litwin, E. (1997). El oficio de enseñar:
Condiciones y contextos. Buenos Aires: Paidós.
Madruga Garrido, M. (2024). El rol del docente en
la pedagogía crítica: importancia y desafíos. Centro Pediatría. Recuperado de
https://blog.centropediatria.es/el-rol-del-docente-en-la-pedagogia-critica/
Ortiz Ocaña, A., & Sánchez Buitrago, J. (2015).
Educación, instrucción y formación: Una configuración tríadica. Barranquilla:
Universidad del Atlántico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario