Sustituyen
la redes sociales al docente de aula en la escuela primaria
Idalia
Cornieles D
El
papel del docente de la escuela primaria ante el avance de las redes sociales
no es el de un simple espectador, sino el de un mediador esencial cuya figura
resulta, bajo toda evidencia pedagógica, insustituible. Una red por muy amplios detalles que ofrezca
jamás ayudará la formación del
pensamiento crítico. Ante una pregunta
el niño digital, el niño de nuestra era
acepta sin discusión la respuesta dada. Un adulto que consulta la red puede de acuerdo a su nivelo de formación no
dar por cierta o totalmente la respuesta
dada, busca la confrontación, antepone su espíritu crítico, su academia, su
formación. En consecuencia la red es una aliada
pero también sabe cuando aceptar
o no una respuesta.
Esta
reflexión toca el núcleo del debate pedagógico actual: la diferencia entre acceso
a la información y construcción del conocimiento. Con mucha razón se
señala que la vulnerabilidad del "niño digital" radica en su falta de
filtros, una barrera que el adulto ya posee gracias, precisamente, a su
formación previa.
A
continuación, integro tu visión con el sustento académico solicitado,
profundizando en por qué esa capacidad de "confrontación" que
mencionas es la que el docente debe heredar al alumno para que la red sea una
aliada y no una fuente de alienación.
El
papel del docente de la escuela primaria ante el avance de las redes sociales
no es el de un simple espectador, sino el de un mediador esencial cuya figura
resulta, bajo toda evidencia pedagógica, insustituible. Como bien se
observa en la práctica diaria, una red, por muy amplios detalles que ofrezca,
jamás ayudará por sí sola a la formación del pensamiento crítico. Ante una
pregunta, el "niño digital" de nuestra era tiende a aceptar sin
discusión la respuesta dada por el algoritmo, debido a que su etapa de
desarrollo aún no le provee las herramientas de discernimiento necesarias. En
contraste, un adulto que consulta la red puede, de acuerdo con su nivel de
formación, no dar por cierta o total la respuesta; busca la confrontación,
antepone su espíritu crítico, su academia y su formación previa.
Esta
distinción es fundamental y está respaldada por la UNESCO (2023), que en
su informe Tecnología en la educación advierte que, sin la guía docente,
la tecnología puede debilitar el desarrollo cognitivo en lugar de potenciarlo.
El docente es quien enseña al niño a no ser un receptor pasivo. Siguiendo a Neil
Selwyn (2016), la educación no es un proceso de descarga de datos, sino un
acto social de cuestionamiento. Mientras el algoritmo de una red social busca
la complacencia (darle al usuario lo que quiere leer), el docente busca la
provocación intelectual, obligando al alumno a contrastar fuentes y a dudar de
la inmediatez de la pantalla.
Aunque
las plataformas digitales y los algoritmos de redes sociales han democratizado
el acceso a la información, la educación en la etapa primaria requiere de una
estructura cognitiva y emocional que la tecnología por sí sola no puede
proveer. Como señala la UNESCO (2023) en su informe sobre tecnología en
la educación, las herramientas digitales deben estar supeditadas a los
objetivos de aprendizaje definidos por humanos, advirtiendo que la interacción
docente-alumno es el núcleo de la calidad educativa y no puede ser desplazada
por interfaces que priorizan el compromiso del usuario sobre la profundidad
académica. Por lo tanto, la red es una aliada, pero solo bajo la tutela de un
profesional que sepa cuándo aceptar o no una respuesta. Como plantean Cobo y
Moravec (2011) en Aprendizaje Invisible, el conocimiento no reside
en la red, sino en la capacidad de conectar esos datos con sentido ético y
lógico. Requiere de un guía que ayude a visibilizar y formalizar los saberes
que el estudiante encuentra de forma caótica en su entorno digital.
Mientras
que las redes sociales pueden fomentar dinámicas de aislamiento o ciberacoso,
el docente es quien gestiona la convivencia y moldea la ciudadanía digital.
Este acompañamiento humano es lo que García Aretio (2019) define como el
"anclaje" necesario para evitar la desorientación en la red. El
docente de primaria no solo enseña a leer o sumar, sino que enseña a
"ser" en un mundo digital, proporcionando un marco ético y emocional
que ningún algoritmo, por sofisticado que sea, puede replicar. En conclusión,
el avance tecnológico no sustituye al docente, sino que eleva su función a la
de un mentor indispensable de para la
supervivencia intelectual del menor.
Referencias
Cobo,
C., & Moravec, J. W. (2011). Aprendizaje Invisible: Hacia una nueva
ecología de la educación. Universitat de Barcelona.
García
Aretio, L. (2019). El problema del aislamiento en la red: La necesidad del
tutor. UNED.
Selwyn, N. (2016). Is
Technology Good for Education? Polity Press.
Tiana
Ferrer, A. (2021). El rol docente en la era digital. Revista Iberoamericana
de Educación.
UNESCO.
(2023). Global
Education Monitoring Report: Technology in education: A tool on whose terms?
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385723
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