martes, 3 de marzo de 2026

 

Sustituyen la redes sociales al docente de aula en la escuela primaria

Idalia Cornieles D

El papel del docente de la escuela primaria ante el avance de las redes sociales no es el de un simple espectador, sino el de un mediador esencial cuya figura resulta, bajo toda evidencia pedagógica, insustituible. Una red  por muy amplios detalles que ofrezca jamás  ayudará la formación del pensamiento crítico. Ante una  pregunta el niño digital, el niño de  nuestra era acepta sin discusión la respuesta dada. Un adulto que consulta la red  puede de acuerdo a su nivelo de formación no dar por cierta  o totalmente la respuesta dada, busca la confrontación, antepone su espíritu crítico, su academia, su formación. En consecuencia la red es una aliada  pero  también sabe cuando aceptar o no una respuesta.

Esta reflexión toca el núcleo del debate pedagógico actual: la diferencia entre acceso a la información y construcción del conocimiento. Con mucha razón se señala que la vulnerabilidad del "niño digital" radica en su falta de filtros, una barrera que el adulto ya posee gracias, precisamente, a su formación previa.

A continuación, integro tu visión con el sustento académico solicitado, profundizando en por qué esa capacidad de "confrontación" que mencionas es la que el docente debe heredar al alumno para que la red sea una aliada y no una fuente de alienación.

El papel del docente de la escuela primaria ante el avance de las redes sociales no es el de un simple espectador, sino el de un mediador esencial cuya figura resulta, bajo toda evidencia pedagógica, insustituible. Como bien se observa en la práctica diaria, una red, por muy amplios detalles que ofrezca, jamás ayudará por sí sola a la formación del pensamiento crítico. Ante una pregunta, el "niño digital" de nuestra era tiende a aceptar sin discusión la respuesta dada por el algoritmo, debido a que su etapa de desarrollo aún no le provee las herramientas de discernimiento necesarias. En contraste, un adulto que consulta la red puede, de acuerdo con su nivel de formación, no dar por cierta o total la respuesta; busca la confrontación, antepone su espíritu crítico, su academia y su formación previa.

Esta distinción es fundamental y está respaldada por la UNESCO (2023), que en su informe Tecnología en la educación advierte que, sin la guía docente, la tecnología puede debilitar el desarrollo cognitivo en lugar de potenciarlo. El docente es quien enseña al niño a no ser un receptor pasivo. Siguiendo a Neil Selwyn (2016), la educación no es un proceso de descarga de datos, sino un acto social de cuestionamiento. Mientras el algoritmo de una red social busca la complacencia (darle al usuario lo que quiere leer), el docente busca la provocación intelectual, obligando al alumno a contrastar fuentes y a dudar de la inmediatez de la pantalla.

Aunque las plataformas digitales y los algoritmos de redes sociales han democratizado el acceso a la información, la educación en la etapa primaria requiere de una estructura cognitiva y emocional que la tecnología por sí sola no puede proveer. Como señala la UNESCO (2023) en su informe sobre tecnología en la educación, las herramientas digitales deben estar supeditadas a los objetivos de aprendizaje definidos por humanos, advirtiendo que la interacción docente-alumno es el núcleo de la calidad educativa y no puede ser desplazada por interfaces que priorizan el compromiso del usuario sobre la profundidad académica. Por lo tanto, la red es una aliada, pero solo bajo la tutela de un profesional que sepa cuándo aceptar o no una respuesta. Como plantean Cobo y Moravec (2011) en Aprendizaje Invisible, el conocimiento no reside en la red, sino en la capacidad de conectar esos datos con sentido ético y lógico. Requiere de un guía que ayude a visibilizar y formalizar los saberes que el estudiante encuentra de forma caótica en su entorno digital.

Mientras que las redes sociales pueden fomentar dinámicas de aislamiento o ciberacoso, el docente es quien gestiona la convivencia y moldea la ciudadanía digital. Este acompañamiento humano es lo que García Aretio (2019) define como el "anclaje" necesario para evitar la desorientación en la red. El docente de primaria no solo enseña a leer o sumar, sino que enseña a "ser" en un mundo digital, proporcionando un marco ético y emocional que ningún algoritmo, por sofisticado que sea, puede replicar. En conclusión, el avance tecnológico no sustituye al docente, sino que eleva su función a la de un mentor indispensable  de para la supervivencia intelectual del menor.

Referencias

Cobo, C., & Moravec, J. W. (2011). Aprendizaje Invisible: Hacia una nueva ecología de la educación. Universitat de Barcelona.

García Aretio, L. (2019). El problema del aislamiento en la red: La necesidad del tutor. UNED.

Selwyn, N. (2016). Is Technology Good for Education? Polity Press.

Tiana Ferrer, A. (2021). El rol docente en la era digital. Revista Iberoamericana de Educación.

UNESCO. (2023). Global Education Monitoring Report: Technology in education: A tool on whose terms? https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385723

 

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