sábado, 1 de agosto de 2026

 

Hacia la Ciudad Pedagógica y la Responsabilidad Intergeneracional

Esta propuesta plantea una visión profunda y transformadora de la responsabilidad intergeneracional y el desarrollo comunitario integral, articulando la ética, la educación, la cultura y la gestión municipal en un auténtico modelo pedagógico territorial. El futuro de nuestra sociedad no se improvisa; se gesta en las decisiones y la formación de la generación que hoy se encuentra en plena ebullición.

Si verdaderamente aspiramos a preservar nuestro gentilicio y cultivar una ciudadanía consciente, es imperativo asumir la responsabilidad de educar a quienes están en etapa formativa y reproductiva. Como sostiene el filósofo de la educación Fernando Savater (1997), la educación no es únicamente la transmisión de conocimientos, sino «el proceso de positivación de los valores comunitarios» (p. 24) que nos permite humanizarnos y asumir nuestro lugar en la polis.

Esto implica comprender la adultez y la maternidad o paternidad como un compromiso tanto ético como público. Del mismo modo que la sociedad exige preparación previa para otros grandes compromisos de vida, el Estado y las instituciones deben garantizar espacios de formación para la crianza responsable. Es indispensable superar la visión puramente biológica de la sexualidad y el acto reproductivo para abordar a fondo sus dimensiones emocionales y sociales. Al respecto, Jonas (1995) advierte en su ética de la responsabilidad que el acto de engendrar conlleva la máxima exigencia moral: garantizar las condiciones ontológicas y afectivas para que las nuevas generaciones puedan florecer, sentando así las bases necesarias para romper los ciclos intergeneracionales de abandono o precariedad.

Para que esta educación no quede confinada a las cuatro paredes del aula, el territorio debe transformarse en una verdadera ciudad pedagógica, consolidando un entorno educador basado en la pedagogía de la continuidad. Como argumentan Cornieles Díaz y Haffar (2018), la ciudad pedagógica debe concebirse como un «subsistema abierto y de bordes difusos que intercambia elementos y fluidos con su entorno, al cual nutre y se nutre» (p. 1), entendiendo que la educación es una red viva demasiado compleja para dejarla confinada exclusivamente a la escuela tradicional. Esta visión converge con los planteamientos de Tonucci (2015), quien aboga por reestructurar el espacio público para poner en el centro el desarrollo pleno de los ciudadanos desde la infancia.

Universidad Central de Venezuela (UCV)

El municipio está llamado a articularse como un gran ecosistema que acompañe al ser humano desde su concepción hasta su plena madurez ciudadana. Esta formación continua inicia en el vientre materno, garantizando atención integral y orientación a los padres, y fluye a lo largo del desarrollo infantil y juvenil mediante una red comunitaria. Dicha red enlaza orgánicamente los centros de salud, los preescolares, los liceos, las plazas y las iglesias.

«La educación requiere de la tribu entera. La escuela sola no basta para formar ciudadanos; el espacio social en su conjunto debe volverse un agente de coeducación y cuidado colectivo». — José Antonio Marina (2004, p. 88)

El objetivo de este planteamiento no es erigir nuevas y pesadas estructuras burocráticas, sino —tal como proponen Cornieles Díaz y Haffar (2018)— consolidar una unidad operativa y funcional a nivel parroquial y municipal que integre armónicamente las instituciones existentes para que la escuela, el centro cultural y el polideportivo trabajen bajo un mismo horizonte formativo.

Universidad Central de Venezuela (UCV)

En este tejido municipal continuo, el arte, la cultura y el deporte dejan de ser actividades periféricas para erigirse como pilares innegociables de la salud mental, la sensibilidad comunitaria y el sentido de logro. La prevención y la formación ciudadana no florecen únicamente desde la prohibición o el punitivismo, sino al abrir canales propicios para la realización humana. Disciplinas como el teatro, la danza, la dramaturgia, la pintura, la escultura y la práctica deportiva ofrecen a la juventud un proyecto de vida tangible que estimula la creatividad y canaliza sus aspiraciones.

Desde la psicología sociocultural, Vygotsky (1979) demostró que las expresiones artísticas y la interacción en entornos lúdico-deportivos son herramientas mediadoras fundamentales para el desarrollo de las funciones psicológicas superiores y la autorregulación emocional. Además, la vivencia compartida en estos espacios enseña de manera práctica el respeto a las reglas, la empatía y la cohesión social, transformando al joven en un ciudadano activo, capaz de desenvolverse y mejorar su entorno.

Afortunadamente, contamos con referentes históricos que demuestran la viabilidad de esta visión en nuestra propia geografía. El diseño original de urbanismos como el 23 de Enero en Caracas —concebido bajo los principios del modernismo integrador de arquitectos como Carlos Raúl Villanueva y el taller del Banco Obrero— concibió la vivienda no como un ente aislado, sino como parte de una comunidad integral equipada desde su génesis con piscinas, polideportivos, escuelas, teatros y parques para el pleno desarrollo de sus habitantes (Martin Frechilla, 2004).

Al reactivar y democratizar esta concepción del espacio público, devolviéndole su dignidad, logramos que cada parroquia funcione verdaderamente como un aula abierta. Hacer tangible este modelo exige hoy consolidar ese esquema municipal de formación para padres y jóvenes, asumiendo sin reservas que el municipio entero es el escenario vital donde la ciudadanía se enseña, se ejerce y se defiende todos los días.

Referencias Bibliográficas Cornieles Díaz, I. C., & Haffar K., E. (2018). La ciudad pedagógica: Una utopía posible. Saber UCV. Universidad Central de Venezuela. http://hdl.handle.net/10872/18039

Universidad Central de Venezuela (UCV)+ 4

  • Jonas, H. (1995). El principio de responsabilidad: Ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Herder.
  • Marina, J. A. (2004). Aprender a convivir. Editorial Ariel.
  • Martin Frechilla, J. J. (2004). Diálogos en el plano: Arquitectura y ciudad en la Caracas del siglo XX. Universidad Central de Venezuela, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico.

Universidad Central de Venezuela (UCV)

  • Savater, F. (1997). El valor de educar. Editorial Ariel.
  • Tonucci, F. (2015). La ciudad de los niños: Un modo nuevo de pensar la ciudad. Editorial Graó.
  • Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.

 

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