lunes, 3 de agosto de 2026

 

La  autonomía  y las redes sociales

 

 

El mundo de hoy con todos sus problemas  y virtudes  nos coloca  ante un panorama  bien distinto al que hasta los momentos hemos vivido. Lo que se puede llamar una revolución moderna,   ha ido colándose en las esferas  sociales  y en la vida del hombre. La ilimitada extensión de las llamadas redes sociales cada día hace más visible  la necesidad de  modificar muchos de  los roles  establecidos en muchas actividades y organizaciones. El hombre se ha hecho más  independiente a la hora de solicitar cualquier servicio, y desde su casa  puede  encontrar soluciones a muchas de sus necesidades (la red bancarias, la red de compras  etc.).Imposible que la educación quede solapada, ni alumnos  ni profesores. Establecer contactos, comunicarse, chatear es instantáneo, por muy lejos que nos encontremos. Si  ello es así, como esos elementos no van a influir en el acto  pedagógico. Y eso implica  que los roles  alumnos –docentes  también se vean afectados. Las diversas herramientas  de la web nos envuelven  en espacios comunicativos  que muy difícilmente la actividad docente tradicional pudiera superar,   y ello implica asumir la responsabilidad  de usar  dichos espacios  como centros de ayuda en la educación. No basta la interacción docente alumno, cuando  se observa que éstos pueden hacerlo de forma casi indiscriminada convirtiéndose  en seres  que propician y practican su derecho  a aprender, trabajando en redes, ampliando su información, inclusive generándose sus propios entornos de aprendizaje. Independientemente de que ese hacer  tenga sus problemas (copia  y pega, baja calidad de la información)  son  espacios nuevos que se crean  y ante los cuales el docente  no puede quedar rezagado. Dentro de este panorama donde alumnos  y docentes  se vuelven autónomos   es necesario reflexionar. Si bien la red  trae información, no siempre esa información  es de alta calidad.

En trabajos anteriores comentábamos lo importante de las  aplicaciones Web 2.0 tanto para la vida del docente  como para la del estudiante en todos los niveles, y su  uso en los espacios universitarios es casi normal, de allí que un docente debe incorporar  esas herramientas en su trabajo ampliando con ello  su trabajo académico. Estas herramientas  tienen  grandes ventajas en  el accionar educativo  colaborativo y cooperativo, y posiblemente  atraigan y motiven más al joven de hoy. Meso (2010) demostró datos apreciables de un estudio realizado en España, donde el éxito de las redes sociales ha sido motivo de debates en los círculos académicos, debido a las efectos que para la población han implicado; se dice que en los últimos dos años las redes se han convertido en la aplicación más exitosa de la sociedad de la información: por ciento de los jóvenes españoles usan al menos una red social.

De la misma forma muchas sociedades  han  trabajado valiéndose de dicha Web 2.0  , y se manejan con el Internet  para dar soporte en sus centros educativos.  Siendo una plataforma gratuita  se convierte en un valioso instrumento. El docente  ante una avalancha como ésta  requiere de su competitividad, de  una excelente información  y capacitación, donde su autonomía  es fundamental. Donde su creatividad se pone en juego, pues el participa  activamente con su ejercicio en lo que podemos llamar necesidad de una transformación educativa. Él debe ser autónomo para la organización, del material educativo, la escogencia de las técnicas  y metódicas de trabajo y ello debe ser reconocido por las autoridades escolares. El  docente debe ser más autónomo por que el alumno ya lo es. El  estudiante  consulta en la red,  busca información  que  puede inclusive estar más actualizada que la del docente. Ello de alguna manera  obliga a ser expertos en manejos de la red   y nos obliga a pensar  que si bien  podemos ser especialistas, la capacidad de ser interdisciplinarios  es fundamental, pues si bien, el alumno maneja las redes, el docentes debe ser capaz de posicionarse  como mediador, como tutor, como el ser que trabajando desde diversas perspectivas es tutor de ese aprendizaje.

Dentro de este apartado queremos  plantear en otras palabras  la necesidad de dominio  por parte del docente  de las llamadas redes sociales y su relación con la vida académica, y que dicho dominio ayuda   a su autonomía  y toma de decisiones. Ellas se convierten en una herramienta del trabajo académico y si la entendemos con posibilidades amplias de ser usadas en  la rutina escolar, ellas son fuentes  para el desarrollo de un trabajo más cooperativo  y singular.

Posibilidades de recrear la autonomía

 

De hecho, ello plantea una forma de organización institucional  y ello es  demasiado poderoso como para subestimarlo.  Y  las  comunidades organizadas pueden ser influyentes en la sociedad. Y por supuesto ningún enfoque es bueno o malo, ellos son pertinentes en tanto  resuelven los problemas de su entorno.    Cualquier  cambio que e opere en una organización  reporta alteraciones. Y  de hecho asumir la autonomía también, y mucho más en las organizaciones educativas del nivel básico que siempre han estado bajo la tutela del Estado, por tanto debe generarse la capacidad de aprendizaje, autoaprendizaje, capacitación y desarrollo. No se trata  de crear  unidades  aislada y sin coherencia alguna, fragmentadas  y cada una por  cuenta. (Gómez Llorente, 2006

Plantea

. Si unos determinados niveles de autonomía son imprescindibles para una buena gestión en el desarrollo del currículum, también se requiere una acción común de las políticas públicas. De ahí las tensiones, fragilidad intrínseca y el relativo bloqueo de las prácticas de autonomía. En este sentido  son numerosos los factores que juegan un papel fundamental

 

POLITICOS

 TÉCNICOS

ACADÉMICOS

FINANCIEROS

LEGALES

ADMINISTARTIVOS

AMBIENTALES  Y CONTEXTUALES

ETICOS

PERSONALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Dentro  de este marco estos  elementos permiten  ponderar  el peso de  cada uno de ellos y a veces   obedece a diferentes lógicas. De  allí la importancia  que damos  a los  propósitos de la organización, al esfuerzo coordinado  entre sus miembros, a las relaciones de autoridad a las tareas y funciones de los involucrados. Esto  implica  establecer las funciones de cada uno, la  capacidad  de planificar, proponer,  ejecutar  y evaluar las estrategias  en forma efectiva  y eficiente. Saber estructurar las  funciones para que no se solapen, asignar funciones, y tener clara las funciones de cada miembro de la organización, incluyendo  la autoridad, la delegación de la misma.

 

 

Apreciaciones

 

Al analizar  estos planteamientos  podemos deducir  que  el docente  de los primeros niveles  requiere  concientizar lo que implica la autonomía en el aula, y que   no basta con cambiar programa; de alguna manera él resuelve  problemas, enfrenta problemas de aprendizaje, trabaja con la comunidad. Pero por lo general su trabajo  es  individual  y pareciera   que no existe el diálogo en la planificación de las actividades escolares. No obstante, pensamos que el docente conoce lo que ocurre en su salón y tata de  resolverlo, y allí hay una gran riqueza para la toma de decisiones. Pero ante  la afirmación nuestra  de que  él hace investigaciones en su aula, y resuelve sus problemas, nos plantea

Ø  “ a mí no se me ocurriría llevar eso a un congreso” . “allí parten de marcos teóricos y  de supuestos. Yo lo que hago es resolver el problema de manera empírica”.

Ø  ¡Si tú me preguntas si yo integro los conocimientos cuando doy clases, también trato de hacerlo, pero me ahoga la  cantidad de cosas  y parcelo  de nuevo el conocimiento” .”Sabes me gustaría que alguien viniera  y nos ayudara”.

 

La interrumpo diciéndole, uno de nosotros  fue invitado a una escuela   para enseñar   como introducir las nociones geométricas  en la escuela básica. Se suponía que sería un grupo de 14  o 15 docentes. El  profesor fue a la 1pm  hora de la cita. A las 2  apareció ma primera maestra  y a las  2,30 la segunda, a las 3  la tercera,  y cuando fueron las 3,30 todas tenían que irse. El argumento principal era que ese curso nadie se los iba a reconocer  y mucho menos a pagarle por asistir al curso. Nosotros pensamos que hay una falta de consciencia  del docente frente  a la parvedad de su formación y capacitación. Si el docente no toma consciencia de ello imposible  dar el paso hacia su autonomía.

Por otra parte, los entrevistados plantean  “ que  las reuniones docentes  no tienen como objetivo  discutir sus necesidades, compartir  sugerencias, generar nuevas tareas  que le permitan mejorar su docencia, hacerse más autónomos  y  practicar el colaboracionismo entre ellos. Si algún docente  está realizando nuevos estudios en su área no los pone en práctica en su aula. No obstante sí  colabora para realizar investigaciones con pasantes, tesistas, colegas, esa actividad termina con la tesis  o el informe  y no pasa de allí”. Cornieles(2016) SABER UCV .De la investigación docente al trabajo de aula. Autor : Cornieles Díaz, Idalia C. Palabras clave : Investigación aula de clases. Fecha de publicación : 24-Feb-2018).

 

Preguntamos  si con los resultados de sus observaciones de lo que ocurre en el aula ellos producen algún cambio en su rutina   y estas fueron  las respuestas más interesantes:

Ø  _”Cierto, eso me sirve para resolver problemas similares”.

Ø  _ “si  trato de usar esa experiencia”.

Ø  -“trato de ver  que hice para resolver el problema”

Ø  “Trato de  ver que eventos sigo  cuando los alumnos les resulta motivante una clase”

Ø  “Siempre me doy cuenta que cuando no fragmento las clases de lenguaje , los alumnos aprenden más rápido cualquier aspecto explicado”

Ø  “Trato de ver  las habilidades de los alumnos  que aprenden más rápidamente  y eso me ayuda con los otros”

 

¿Llevan registro de estas actividades?

 

No, fue la respuesta de casi todos, pero si insistieron en que comparten las experiencias con sus colegas de forma oral, como forma de ayudarse. E insistieron que les gustaría  asistir a cursos y talleres   sobre  estas experiencias  y compartirlas.

 

Como se observa  a  pesar de que el maestro  realiza  ciertas prácticas   investigativas  en aula, pareciera que  no concientizara la importancia  de esa información  y no la veía  como  relevante  y mucho menos asimilaba sus  respuestas a los problemas  como algo  significativo.

Para el docente  los cambios en el proceso  o cambios en la escuela a pesar de que considera que debe participar, estos cambios deben ser producto del estudio y la indagación.

De acuerdo a lo observado  asumimos la necesidad  de que dichos cambios ocurran como producto  de la necesidad del docente  y que vean los mismos  como parte  de su necesaria  formación y competencia. Por otra parte existe la necesidad de crear confianza en lo que los docentes hacen, en sus prácticas de aulas,  en las  discusiones con sus colegas, en la  identificación de problemas  y cómo los resuelven; los cambios  que ellos consideran pertinente, las dificultades que observan en los textos, en los programas; en las actividades  innovadoras que puedan realizar.

                Mientras no exista esa conciencia de que él puede   a través de su práctica diaria, innovar, y que no se trata  de pasar un programa, sino de formar ciudadanos, y formar  a un ser humano, la autonomía de su trabajo quedará  ausente. El docente  requiere confianza en sí mismo, en lo que hace, en las estrategias que crea, en los proyectos que  realiza. Necesita  compartir experiencias con la comunidad donde se inserta la escuela. De la misma manera reunirse con sus  compañeros  y compartir  experiencia, necesidades, inquietudes. Igualmente necesita seguridad  en lo que hace, conocer sus potencialidades, sus deficiencias, sus necesidades y sus limitaciones. La práctica de planificar en conjunto, generar ´proyectos en torno a la solución de problemas, de trabajar por áreas; de ser asesorados por especialistas, que se sumen al trabajo escolar es fundamental. El poder tener diferentes visones de un problema, el asumir  la problemática en función de intereses colectivos, que redunde en beneficio del docente, del alumno y de la comunidad es fundamental.

 No todas las comunidades tienen los mismos problemas, por tanto los proyectos, si bien apuntan a la solución de una situación problemática, su objetivo final  es la formación de un ser    humano, donde todos los involucrados aprenden. De allí que asociamos  la investigación a la autonomía. El salón de clase es un semillero de datos, si el docente reflexiona sobre ello, posiblemente  tiene  en sus manos la posibilidad  de encontrar respuestas a muchos de sus interrogantes, identificarlas, catalogarlas   y a lo mejor ellas  son respuestas a muchos problemas  que quien no está directamente vinculado al aula no puede tener.

En consecuencia  el docente  consciente de su rol como investigador,  entiende  que parte de su autonomía comienza por  la concientización de lo que hace, donde él no  es un mero “pasa programa”, sino que es capaz de interpretarlo,   y asumir una actitud crítica ante él. Si el docente  entiende como dice Jackson (1991).

_que el aula es un lugar activo donde suceden muchísimas  interacciones personales diarias entre el profesor y sus alumnos, además de los intercambios que ocurren entre éstos; por lo cual, para vivir en ella, es preciso aprender en el seno de una masa. Ello lo ayuda a tomar decisiones, y por supuesto hacerse autónomo, no para hacer lo que quiere, sino lo que requiere en el momento preciso, sin otra limitación que su propia consciencia, en aras de  una finalidad; formar al ser humano y al  ciudadano.

 

 

 

Obstáculos   para ejercer la autonomía según los docentes

 

Ante esta pregunta los docentes  reaccionaron de diferentes  formas  y algunas de las respuestas más repetitivas fueron:

 

_”Se necesita  preparación   y competencias, nosotros, o al menos la mayoría de los docentes de los primeros niveles no investigamos  y si lo hacemos es porque estamos siguiendo algún estudio personal”

 

-“Muchos  nos resistimos a cambiar nuestra rutina, ello es más cómodo”..

 

_”yo no me atrevo a cambiar  algo del programa”

_”la verdad que aquí cada uno sigue la rutina de su salón de clase”

_Una docente  ya jubilada  dijo “cuando empecé a dar clases  se trabajaba por Unidades de trabajo, o Centros de interés,  los maestros  nos  reuníamos los sábados, y lo que hacíamos era cambiar el nombre  y la fecha de la Unidad del año anterior” 

 

_”Bueno  si hay proyectos, pero esos  proyectos se repiten, como  el huerto escolar, pero eso no pasa de allí, uno siente que no cambia nada, solo pasa clases”.

 

“ eso es cierto,  pero tampoco me voy a poner a inventar  sino tengo los conocimientos teóricos y prácticos  para llevar a cabo algún cambio”

 

“Los supervisores, los directivos  deberían ayudar”

“El trabajo se vuelve rutinario, expositivo”

“Se habla de que debemos integrar conocimientos, lo máximo que hago es ver   como un contenido concuerda con el otro, pero yo no sabría hacer un trabajo interdisciplinario”

 

No existe   un proceso de evaluación del trabajo docente,  ni siquiera el director de  la institución lo asume, así que si el trabajo que se hace es bueno, regular o deficiente nadie lo sabe. Peor es en la educación media, si el alumno aprueba  o no,  el único culpable es el a alumno.

 

Soy   estudiante  de postgrado y trato de usar lo que aprendo en mi trabajo  como docente. Uso estrategias didácticas como: círculos de lecturas, trabajos individuales y grupales, antes los llevaba a museos, ahora no, hay mucha inseguridad, elaboro formatos de autoevaluación y coevaluación. Pero me gustaría  invitar especialistas a mi salón para que conversen con los niños, pero tampoco es  tan fácil.

 

Utilizo las pruebas diagnósticas  identificar  los conocimientos previos que traen los estudiantes sobre todo en matemática   y lenguas, pero eso se queda conmigo,  no tenemos escenarios  para divulgar lo que hacemos  y cómo observamos el rendimiento de nuestros alumnos.

 

Como puede  observarse  de acuerdo a los docentes entrevistados  la  docencia de básica  queda reducida al aula de clases, los docentes no sienten que existe  una colaboración  hacia ellos que les permita mejorar su docencia  o compartir   sus necesidades.

La autonomía  en lo administrativo   y gerencial

 

La  institución  escolar  hoy requiere de una forma diferente de administración, posiblemente más flexible, que pueda adaptarse a la realidad del mundo de hoy. Donde  las organizaciones escolares  se conviertan en centros con cierta autonomía y su gestión como organización quede en manos  de los docentes, y donde ellos se conviertan en responsables del hacer de la escuela. No  se trata de que el estado se desentienda  de la Educación , se trata de que el mismo  en vez de ser un Estado omnipresente, que todo  lo controla y a la postre ello se reduce a reglamentar, se convierta en un Estado acompañante, regulador,  responsable, evaluador y cooperador del sistema .Un Estado que de mayor  atención a la descentralización y  que  coopere con la organización  escolar.  Por  supuesto, el Estado tiene un papel  y hablamos de  autonomía  en tanto los  entes educativos: centros, profesores, alumnos y familias toman  decisiones propias, de la “descentralización”, como distribución en el país,  y  poder o transferencia de competencias en educación, administración de sus presupuestos. Cuestión nada  fácil  y que requiere  el trabajo  previo en núcleos experimentales.

De hecho,  es una potestad  que requiere regulación por parte del Estado en tanto normas   y reglas   y reglamentaciones.  (Maroy y Dupriez, 2000). Señalan que puede haber una regulación normativa (o reglamentación) por parte del Estado y una regulación del propio sistema, en muchos casos a partir de la primera. De  hecho asumir estas responsabilidades no es sencillo, pues el Estado regula  institucionalmente, normativamente y  controla, y ello  quedaría en manos de los docentes quienes  deberían asumir  los  procedimientos de una autoridad que orienta las acciones e interacciones de los actores. Por  tanto deberían rendir cuentas a las autoridades del Estado. Por tanto,  es una  acción compleja que requiere ser regulada, ser considerada como una acción compleja pero necesaria. Donde  el Estado  y las organizaciones entiendan su papel.

Sobre  este particular indagamos  a  10 docentes  de   Educación  Básica

y  estas fueron sus respuestas.

 

Preguntas

respuesta

 

 

 

%  si

%  no

No se%

 

La escuela  debe nombrar sus autoridades

 

89

5

6

Los docentes debe seleccionarlos  la escuela

87

3

10

Debe asignarse  un presupuesto  para ser manejado por las autoridades de la institución

 

75

15

10

Debemos  participar en la construcción del currículo

 

73

16

11

Debemos opinar sobre el programa

87

10

3

La autonomía escolar es una nueva forma de administración de la escuela

50

28

22

Las escuelas debe incrementar su capacidad de reformas mejorando su desempeño y supervivencia en el futuro.

 

 68

27

5

La tradición normativa  impide desarrollar proyectos propios

79

12

9

No basta con atribuir responsabilidades a la  escuela  éstas deben tener  voz y capacidad de decisión sobre los asuntos educativos

90

9

1

Tabla 33


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