PROF. IDALIA CORNIELES
BLOOGER DE Idalia
Cornieles
dlcornieles@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-8391-7632
MIS TRABAAJOS SE INSCRIBEN EN MI LINEA DE INVESTIGACIÓN DOCENCIA Y EDUCCIÓN BÁSICA
PROF. IDALIA CORNIELES
BLOOGER DE Idalia
Cornieles
dlcornieles@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-8391-7632
PROF. IDALIA CORNIELES
BLOOGER DE Idalia
Cornieles
dlcornieles@gmail.com
}
https://orcid.org/0009-0006-8391-7632
Una
Escuela de Educación en el contexto venezolano actual, marcado por desafíos
sistémicos y una realidad social compleja, debe equilibrar la rigurosidad
académica con una profunda responsabilidad ética y social. Desde una
perspectiva situada, especialmente considerando tu trayectoria en la Escuela de
Educación de la Universidad Central de Venezuela ,el rol de estas instituciones
hoy puede sintetizarse en los siguientes pilares estratégicos:
Ante
la fragmentación del conocimiento y la desarticulación institucional, la
Escuela debe promover la noción de aula no como un espacio estático, sino como
un hervidero de interacciones. El objetivo es rescatar la vitalidad del
encuentro educativo, donde la docencia compartida y la interdisciplinariedad
permitan enfrentar problemas complejos más allá de las disciplinas
tradicionales. Existe un vacío crítico en el acompañamiento a adolescentes
(13-17 años). La Escuela de Educación debe ser el centro de generación de
políticas de trayectoria educativa. Su deber es visibilizar estas etapas
mediante:
La
integración de herramientas como el origami para el pensamiento
lógico-geométrico o la aplicación de conceptos de termodinámica y
sistemas disipativos a la pedagogía no son solo ejercicios teóricos; son
estrategias para transformar la enseñanza en contextos de precariedad. El
"papel" debe ser la democratización de la innovación: hacer que la
educación de calidad no dependa de recursos materiales excesivos, sino de la
potencia de la estructura pedagógica y el desarrollo del pensamiento crítico.
En
un entorno donde el financiamiento y la infraestructura son desafíos
constantes, el rol de la Escuela de Educación es convertirse en un espacio
de resiliencia profesional. Esto implica:
El
momento actual exige romper con el aislamiento del docente. La Escuela debe
fomentar la Docencia Compartida, donde la suma de saberes (educación,
salud, ciencias sociales) permita un abordaje integral de los problemas del
sistema educativo, garantizando que la escuela sea, efectivamente, un espacio
de equidad y no solo de instrucción.
La
misión de una Escuela de Educación en el contexto venezolano actual puede
entenderse como un esfuerzo colectivo orientado a la reinvención del hecho
educativo. Más que dictar cátedra sobre cómo debe ser el proceso, el desafío
central radica en posicionar a la escuela como un espacio de continuidad y
encuentro, capaz de adaptarse a las realidades dinámicas de la sociedad sin
perder su esencia formadora.
En
este sentido, el propósito fundamental de estas instituciones podría trazarse a
través de tres ejes transversales:
En
un escenario donde el conocimiento tiende a fragmentarse, el rol de la academia
es promover la interacción constante. Se busca que el aula se transforme en un
espacio vivo —un "hervidero"— donde las disciplinas no funcionen como
compartimentos estancos, sino que se nutran mutuamente. Esta visión permite que
tanto docentes como estudiantes aborden los problemas educativos no solo como
retos pedagógicos, sino como fenómenos complejos que requieren soluciones
integrales, vinculando la teoría con la realidad cotidiana de las comunidades.
Un
punto de reflexión necesario es la atención a los periodos de mayor
vulnerabilidad institucional, particularmente en la etapa de la adolescencia.
El objetivo de una Escuela de Educación moderna debería ser garantizar la continuidad
del sujeto en el sistema. Esto implica pasar de una pedagogía centrada
únicamente en el programa curricular a una centrada en el acompañamiento, donde
la investigación permita identificar y reducir los vacíos de atención que,
muchas veces, provocan que los estudiantes pierdan su conexión con la
institución.
La
capacidad de transformar la enseñanza no debe quedar supeditada exclusivamente
a la disponibilidad de recursos materiales. Desde una perspectiva más amplia,
la labor docente se fortalece al integrar herramientas didácticas creativas —ya
sea a través de la geometría, el pensamiento lógico o nuevos enfoques
sistémicos— que permitan dinamizar el aprendizaje con los medios disponibles.
La meta es que la innovación se convierta en una práctica cotidiana, donde el
docente actúe como un facilitador que integra distintas áreas del saber para
construir un aprendizaje significativo y resistente al paso del tiempo.
Finalmente,
el fortalecimiento de la educación depende de la capacidad de superar el
trabajo aislado. Al fomentar esquemas de docencia compartida, las
instituciones pueden ofrecer una visión más rica y heterogénea del saber. Al
colaborar entre colegas y con otras áreas del conocimiento, se construye una
comunidad académica más sólida, capaz de documentar sus procesos, proteger su
acervo intelectual y proyectar su labor hacia el futuro de manera sostenible y
abierta.
En
esencia, el propósito de una Escuela de Educación en este momento no es imponer
un modelo único, sino actuar como un catalizador que permite que la pedagogía
fluya, se adapte y sostenga el vínculo humano necesario para el crecimiento del
país.
Desde
una perspectiva más abierta y
colaborativa, hay que considerar espacios
para el diálogo entre la experiencia docente
acumulada y las nuevas propuestas de investigación en los próximos años es
necesario plantearse que
La interdisciplinariedad trasciende la simple suma de
disciplinas para constituirse como una transformación profunda en la manera de
abordar los problemas, exigiendo ante todo una actitud dialógica y una apertura
mental fundamentada en la humildad epistemológica, la cual permite reconocer
que ninguna disciplina posee la verdad absoluta y que otros marcos teóricos
aportan soluciones complementarias indispensables. Este proceso requiere la
capacidad de desaprender, estando siempre dispuestos a cuestionar dogmas o
metodologías tradicionales cuando estos se convierten en límites para la
comprensión de fenómenos complejos. Paralelamente, el dominio de competencias
comunicativas se vuelve esencial para superar la fragmentación técnica, lo que
implica una constante traducción conceptual capaz de explicar realidades
complejas sin recurrir a una jerga impenetrable, apoyada siempre en una escucha
activa que trasciende el simple turno de palabra para enfocarse en la
integración de aportes ajenos hacia una síntesis superior. Esta visión debe
nutrirse de un pensamiento sistémico que, tal como ocurre en la aplicación de
la termodinámica y la física cuántica a la pedagogía, permita entender los
fenómenos educativos no como procesos lineales, sino como estructuras
disipativas donde el Hervidero Pedagógico es el resultado de interacciones
constantes, obligando al investigador a gestionar la incertidumbre y a navegar
con soltura en espacios sin respuestas únicas ni soluciones predecibles. Esta
dinámica se materializa a través de una capacidad de colaboración efectiva en
equipos heterogéneos, donde se valora la diversidad de perfiles y se busca
deliberadamente la sinergia, logrando que el resultado colectivo sea
cualitativamente mayor que la suma de los esfuerzos individuales, como se
evidencia en el trabajo coordinado dentro del proyecto SISTEI. Finalmente, todo
este despliegue debe estar cimentado en una ética y responsabilidad social
inquebrantables, especialmente al abordar problemáticas como la invisibilidad
institucional de los jóvenes; la investigación interdisciplinaria no puede
permitirse quedar confinada en la teoría, sino que debe mantener un compromiso
firme con la transformación real del entorno, asegurando que, al cruzar las
fronteras entre saberes, la integridad de los sujetos y la responsabilidad
social permanezcan siempre como el eje central de cualquier propuesta.
Afrontar
las nuevas exigencias educativas requiere, en efecto, superar la fragmentación
del conocimiento y la gestión aislada. Para transformar una ciudad en un
ecosistema de aprendizaje integral, las instituciones formadoras y los
investigadores deben transitar hacia una metodología de acción colectiva.
Aquí
presento una propuesta articulada bajo la visión de la Pedagogía de la
Continuidad y el concepto del Hervidero Pedagógico, integrando la
docencia compartida y la interdisciplinariedad:
1. Desinstitucionalización del
conocimiento (Hacia el Hervidero)
Las
instituciones deben dejar de ser recintos cerrados para convertirse en nodos de
una red.
2. Implementación de la Docencia
Compartida y el Trabajo Interdisciplinario
La
fragmentación es el principal obstáculo para la innovación.
3. La Ciudad como Entorno de
Aprendizaje Significativo
Para
mejorar la "ciudad educativa", se requiere una política de
co-responsabilidad:
4. Estrategia de Formación
Docente Continua
La
mejora de una ciudad educativa no depende de la suma de sus partes, sino de la
calidad de sus interacciones. Si logramos que las instituciones formadoras
actúen como "puntos de ebullición" donde convergen la investigación,
la práctica docente y la realidad social, dejaremos de ver al estudiante como
un sujeto pasivo para verlo como el nodo principal de un sistema inteligente y
adaptativo.
La integración de las escuelas formadoras de docentes con la realidad del
aula en los niveles de primaria y secundaria debe dejar de entenderse como una
visita episódica o teórica para convertirse en un ecosistema de colaboración
simbiótica donde la formación inicial se nutra de la complejidad del entorno
escolar y, a su vez, la escuela se beneficie de la mirada fresca y la
investigación académica de los futuros educadores. Para que esta articulación
arroje frutos significativos, es indispensable establecer comunidades de
aprendizaje profesional donde el estudiante en formación no sea un observador
pasivo, sino un co-docente que se sumerge en la planificación, la ejecución y,
sobre todo, la evaluación reflexiva de las estrategias didácticas junto al
docente titular. Este proceso debe iniciarse desde los primeros años de la carrera
mediante prácticas de inmersión temprana que rompan la barrera entre el aula
universitaria y el centro educativo, permitiendo que el docente en formación
experimente los desafíos de la gestión emocional, la diversidad del alumnado y
la adaptación curricular en tiempo real. La clave del éxito radica en la
mentoría compartida, donde las instituciones formadoras y los centros
educativos actúen como un solo cuerpo que acompaña el desarrollo profesional
mediante el análisis riguroso de la práctica, utilizando bitácoras de
reflexión, observación entre pares y estudios de caso que conecten la teoría
pedagógica con la resolución de problemas concretos en el salón de clases.
Además, es fundamental integrar proyectos de investigación-acción que obliguen
a los estudiantes universitarios a diseñar soluciones ante necesidades reales
detectadas en el aula, transformando su paso por la escuela en una oportunidad
para innovar, probar metodologías activas y evaluar resultados con rigor, lo
que convierte a la práctica docente en un espacio de producción de conocimiento
útil para el sistema educativo en su conjunto. Esta sinergia debe formalizarse
mediante convenios de largo aliento que fomenten la rotación de docentes
titulares hacia las universidades para compartir su experiencia y,
recíprocamente, la presencia de investigadores universitarios en las escuelas
para asesorar procesos de mejora escolar, garantizando así un flujo constante
de saberes que dignifique la profesión y asegure que cada hora de formación sea
una inversión directa en la calidad del aprendizaje de niños y adolescentes,
desdibujando las fronteras institucionales para enAl reflexionar sobre la
integración entre teoría y práctica, especialmente bajo la visión de la Pedagogía
de la Continuidad y el concepto del Hervidero Pedagógico, el aspecto
que considero fundamental y de mayor complejidad es la superación de la
fragmentación del conocimiento en la acción docente cotidiana.
El Tejido del Conocimiento: Hacia una
Pedagogía de la Continuidad e Interdisciplinariedad
Colegas,
investigadores, maestros:
Vivimos en un sistema educativo
que, durante décadas, se ha empeñado en fragmentar la realidad. Hemos dividido
el saber en compartimentos estancos: ciencias por un lado, humanidades por
otro; el aula como un recinto aislado y la vida del estudiante como una entidad
que debe dejarse en la puerta. Pero, ¿acaso la realidad que habitan nuestros niños,
nuestros adolescentes entre los 13 y 17 años es una realidad fragmentada, O la que
habitan los docentes, o los estudiantes universitarios, los médicos, los odontólogos,
ingenieros y arquitectos, etc. ? La
respuesta es un rotundo no. La
realidad es un sistema complejo, fluido y, a menudo, invisible a los ojos de
una institución que no ha sabido seguirles el paso. Hoy no vengo a hablarles de
una moda académica. Vengo a invitarlos a superar la parálisis de la
especialización extrema y a abrazar la interdisciplinariedad como una necesidad
vital. Empecemos a dialogar.
Propongo
que miremos el aula no como un espacio estático, sino como un Hervidero
Pedagógico. Si tomamos prestados conceptos de la termodinámica,
entenderemos que el aula debe ser una "estructura disipativa": un
sistema abierto que, lejos del equilibrio, se mantiene gracias al intercambio
constante de energía, materia e información. La interdisciplinariedad es el
motor de ese hervidero. Cuando integramos la lógica de los sistemas complejos o
la precisión de la geometría con la pedagogía, no estamos "sumando"
materias. Estamos creando un tejido nuevo donde el pensamiento lógico deja de
ser una abstracción fría y se convierte en una herramienta de exploración del
mundo.
La interdisciplinariedad no es
solo un método, es una ética. Es el reconocimiento de que la
"invisibilidad" institucional —como esa que sufren tantos
adolescentes— es producto de nuestra incapacidad de verlos completos. Al
colaborar en red, al practicar una Docencia Compartida real, dejamos de
ver "estudiantes" para empezar a ver trayectorias humanas que
requieren una red de apoyo integrada. Es aquí donde nace uno de nuestros proyecto SINTEIS (Sistema Nacional Integral de la Trayectoria Educativa y de
Salud). No podemos analizar el fracaso o la deserción escolar si ignoramos la
salud, el entorno emocional y el contexto social. O la investigación sobre ESTSO D LA SALUD BUICODENTAL DE LOS NIÑOS DE
LA ESCUELA BÁSICA JM BIANCO
Ahora bien, muchos
me preguntan: ¿dónde reside el mayor desafío
del enfoque interdisciplinario? ¿En la rigidez de las autoridades o en
la resistencia de los docentes?
He llegado a la conclusión de que
la estructura administrativa es, en última instancia, el reflejo físico de una
mentalidad. La trampa de nuestra identidad profesional —ese "yo soy
profesor de..."— nos ha hecho creer que nuestra parcela de conocimiento es
nuestra única fuente de autoridad. He visto cómo, en la práctica, la
resistencia docente se manifiesta de formas sutiles: la "parálisis por
observación" cuando alguien entra a nuestro aula, la "negociación
jerárquica" para salvaguardar nuestro saber, o el silencio estratégico
ante los estudiantes. Debemos entender que esas resistencias no son errores;
son mecanismos de defensa de un sistema que busca mantener su homeostasis.
Nuestra labor no es luchar contra el caos, sino diseñar una estructura lo
suficientemente flexible —un atractor sistémico— para que ese caos se
transforme en calor creativo.
Colegas, el 80% de nuestra labor
debe ser la arquitectura de esa estructura flexible. Si logramos que el aula
sea un hervidero donde la interconexión sea la norma, el miedo a la evaluación
—ese filtro que convierte a nuestros estudiantes en simples
"adivinadores" de lo que el docente quiere— empezará a desaparecer. La
transformación educativa no ocurrirá por decreto, ni por cambios curriculares,
eso está más que probado; ocurrirá cuando
seamos capaces de tejer, juntos, la red que nuestros estudiantes necesitan. El
mayor desafío no es contra los muros de la institución, sino contra el
"muro" de nuestra propia formación histórica que nos enseñó a ver la
realidad por piezas.
Ahora bien, "¿Estamos
formando estudiantes capaces de navegar la complejidad del siglo XXI, o
simplemente estamos perfeccionando su habilidad para adivinar lo que queremos
escuchar?"
La
interdisciplinariedad es un ejercicio de valentía. Los invito a soltar la
seguridad de su parcela para entrar en el terreno del otro, donde las reglas
cambian y las preguntas se multiplican. Es hora de dejar de enseñar asignaturas
y empezar, de una vez por todas, a enseñar a navegar la complejidad.
Propongo La Pedagogía de la
Continuidad que busca sanar esa fractura histórica. La investigación actual nos
muestra que, cuando el docente se encierra en su disciplina, el estudiante
pierde el mapa. Necesitamos docentes que sean, ante todo, articuladores.
La importancia de este enfoque radica en tres puntos críticos:
Pertinencia: El conocimiento solo cobra sentido cuando se conecta con la
vida real del estudiante.
Resiliencia: Un sistema interdisciplinario es más adaptable y robusto
frente a las crisis que un sistema rígido.
Humanización: Al abordar la complejidad del ser, eliminamos la etiqueta
del estudiante como un simple receptor de datos y lo posicionamos como
protagonista de su propio aprendizaje.
Debemos desafiar la Co-Creación
Colegas,
la interdisciplinariedad es un ejercicio de valentía. Requiere soltar la
seguridad de nuestra propia parcela de saber para entrar en el terreno del
otro, donde las reglas cambian y las preguntas se multiplican. No estamos aquí
para enseñar asignaturas; estamos aquí para enseñar a navegar la complejidad.
Los invito a que miremos nuestras propias investigaciones, nuestras aulas y
nuestras trayectorias no como líneas paralelas, sino como puntos que, al
cruzarse, generan el calor necesario para que el pensamiento finalmente hierva.
La
transformación educativa no ocurrirá por decreto; ocurrirá cuando seamos
capaces de tejer, juntos, la red que nuestros estudiantes necesitan.
Esta
es una encrucijada compleja, ya que ambos elementos no operan de forma aislada;
forman parte de un sistema de retroalimentación negativa que mantiene la
inercia del modelo tradicional. Sin embargo, al aplicar el lente de la Pedagogía
de la Continuidad y la visión sistémica que manejas, podemos diseccionar
dónde reside el peso mayor.
El Círculo Vicioso: ¿Estructura o
Formación?
La
resistencia estructural suele ser la manifestación externa de una formación
docente arraigada. Las instituciones —los horarios rígidos, la
compartimentación de los departamentos, el sistema de evaluación estandarizado—
son, en última instancia, el reflejo físico de una mentalidad pedagógica que,
durante décadas, priorizó la especialización sobre la integración.
Donde reside el mayor desafío
Si
debemos identificar el punto de ruptura, creo que el mayor desafío es la
transformación de la subjetividad docente, y aquí es donde el concepto del Hervidero
Pedagógico se vuelve clave.
Conclusión
Considero
que la formación —o más bien, la transformación— del docente es el desafío
más urgente, porque es el único que, de lograrse, genera la presión
necesaria para "quebrar" la resistencia estructural.
Cuando
un grupo de docentes, a través de proyectos como el SISTEI, comienza a
ver que su trabajo tiene un impacto real, medible y, sobre todo, más humano al
conectarse con otros, la estructura institucional empieza a verse insuficiente.
La estructura terminará por adaptarse (o volverse irrelevante) ante la fuerza
de una comunidad pedagógica que ya no puede trabajar fragmentada.
El
mayor desafío no es contra los muros de la institución, sino contra el
"muro" de nuestra propia formación histórica que nos enseñó a ver la
realidad por piezas y no como un sistema vivo.
Idalia Cornieles fd
La educación de nuestro tiempo se debate en
una profunda crisis de propósito, donde el afán burocrático pretende domar la
complejidad mediante la estandarización. Retomando a Morin (1990), la
coexistencia entre orden y desorden es ineludible; por tanto, cualquier intento
de diseccionar variables dentro de un entorno artificialmente aséptico deriva,
inevitablemente, en una ceguera institucional. Al integrar la tesis de las
estructuras disipativas de Prigogine (1997), definimos el salón de clases como
un sistema forzosamente alejado del equilibrio: un espacio donde la fricción
entre subjetividades produce la energía térmica indispensable para alcanzar un
aprendizaje auténtico.
Al
desplazar el foco desde el contenedor hacia el proceso, las repercusiones
pedagógicas se vuelven contundentes, en este caso:
·
La legitimidad de la entropía: Mientras la administración exige una optimización rígida, la
termodinámica nos enseña que el equilibrio absoluto es sinónimo de
estancamiento. Un esquema educativo previsible clausura la posibilidad del
intercambio real. El conocimiento genuino demanda ese "desgaste"
energético que surge del debate, la incertidumbre y la colisión de ideas.
·
La superación de la métrica ciega: El miedo al caos motiva el exceso de rúbricas inflexibles. No obstante,
una formación alineada con la complejidad no busca la certidumbre estadística,
sino la capacidad de navegar la fluctuación. La escuela debe dejar de ser una
fábrica de resultados para transformarse en un laboratorio de resiliencia
frente a lo imprevisto.
·
El docente como catalizador: Bajo este enfoque, el profesor trasciende su rol tradicional de
transmisor para actuar como un gestor de autoorganización. Su función es
inyectar la intensidad necesaria para que el grupo, a través de sus propias tensiones,
logre estructurar nuevos niveles de comprensión. El aula se convierte,
entonces, en un ecosistema que se autorregula mediante el roce constante de sus
integrantes.
La disyuntiva entre domesticación y pensamiento vivo
Existe una contradicción evidente: a mayor interconexión global, más se
aferran las estructuras académicas a modelos lineales y arcaicos. Esta
tendencia a "domesticar" la realidad se manifiesta mediante la
fragmentación del saber, que impide aprehender la totalidad de los problemas
actuales, y la ilusión tecnocrática, que ignora que la técnica es apenas un
vehículo y nunca el eje articulador del intelecto. A nuestro entender, el
conocimiento no es un stock acumulable; es un acto de reconstrucción perpetua
nacido del encuentro con el otro. Si la enseñanza persiste en erradicar el
"ruido" —entendido como toda voz divergente o irrupción espontánea—,
terminará por silenciar la señal del pensamiento profundo. Todo sistema que
proscriba el caos está claudicando en su deber fundamental de nutrir la
inventiva.
Esta investigación se inscribe en un enfoque cualitativo bajo un
paradigma sociocrítico-dialéctico, situando el hecho educativo en su contexto
sociopolítico. Como investigadora con cincuenta años de trayectoria, utilizo mi
experiencia no como fuente de datos, sino como filtro reflexivo, aplicando la
Époche (Husserl, 1970) para suspender juicios y permitir que la voz de los
colaboradores resuene en su pureza original. El propósito fundamental de este
estudio es formalizar la teoría del "Aula como Hervidero" para
desentrañar la crisis ontológica de la educación venezolana. Esta labor es
imperativa ante la creciente brecha entre las exigencias de una burocracia,
tanto nacional como internacional, y la realidad vivida en el espacio áulico.
Los objetivos trazados apuntan hacia
un Objetivo General:
Desentrañar la praxis pedagógica en un contexto real, comprendiendo el aula
como una estructura disipativa donde la resistencia ética del docente permite
una reconfiguración de la identidad formativa frente a los modelos de
performatividad administrativa. Igualmente
el alcance de algunos Objetivos
Específicos:
Analizar la tensión entre el Estado-Patrono y la soledad del docente
ante las demandas de la burocracia escolar.
Interpretar el papel de la Inteligencia Artificial como factor de
entropía que fuerza la autoorganización del docente.
Consolidar el modelo teórico-pedagógico del "Aula como
Hervidero" a través de la integración del pensamiento complejo y la
pedagogía crítica. La investigación metodologicamte se inscribe en el Paradigma Sociocrítico y Método
Fenomenológico-Hermenéutico, en un
enfoque cualitativo bajo un paradigma sociocrítico-dialéctico, situando el
hecho educativo en su contexto sociopolítico. Como investigadora con cincuenta
años de trayectoria, utilizo mi experiencia no como fuente de datos, sino como
filtro reflexivo, aplicando la Époche (Husserl, 1970) para suspender
juicios y permitir que la voz de los colaboradores resuene en su pureza origina.
Planteamos el siguiente
procedimiento
Estaciones del Procedimiento Analítico
Cuadro 1
|
Instancia Empírica |
Fase 1: Reducción (Époche) |
Fase 2: Codificación |
Fase 3: Categorización |
Fase 4: Teorización |
|
Relatos (2024-2026) |
Suspensión del juicio
(Van Manen) |
Identificación de
Unidades de Significado |
Triangulación vs.
Normativa legal |
Estructura conceptual de
los 7 Niveles |
Para blindar la solidez del estudio, se han aplicado los criterios de Lincoln
y Guba (1985):
El cierre de la investigación se determina por la saturación
categórica: el punto en que los nuevos datos dejan de aportar dimensiones
inéditas, confirmando que la arquitectura del "Aula como Hervidero"
ha alcanzado su punto de equilibrio explicativo.
El texto está dividido por
capítulos
Capítulo II: Marco Teórico-Referencial
Este apartado fundamenta la tesis en la intersección del pensamiento complejo
de Morin y las estructuras disipativas de Prigogine. Se articula la
"proletarización del magisterio" de Giroux para explicar la
domesticación del docente como técnico. Se teoriza la "territorialidad
volcánica" como base para entender el aula como un sistema alejado del
equilibrio. Este marco consolida los lentes conceptuales necesarios para
validar la metáfora del "Hervidero" ante la academia.
Capítulo III: El Estado-Patrono y la
soledad del docente Se analiza la tensión dialéctica entre las demandas de
la burocracia escolar y la resistencia ética del magisterio. Se visibiliza la
soledad del docente como síntoma de un sistema que prioriza la estadística
sobre el sujeto educativo. Se explora cómo la performatividad administrativa
intenta convertir la vocación en un simulacro burocrático. Este nivel establece
el conflicto ontológico fundamental entre el control institucional y la
autonomía docente.
Capítulo IV: Interacción docente-docente
(Segundo Nivel) Se examina la relación entre pares como un espacio vital de
contención frente a la fragmentación del conocimiento. Se teoriza sobre cómo el
tejido de apoyo entre docentes actúa como un filtro ante la presión del
sistema. Este nivel revela la potencialidad de la "Docencia
Compartida" como mecanismo de autoorganización colectiva. La interacción
entre colegas se posiciona como una barrera ética contra la domesticación
institucional.
Capítulo V: Interacción maestro-alumno
(Tercer Nivel) Se explora el vínculo pedagógico como el epicentro volcánico
donde la subjetividad se transforma a través del roce constante. Se interpreta
la relación docente-estudiante no como un flujo lineal de información, sino
como un intercambio de alta temperatura emocional. Se analiza cómo la pedagogía
del afecto y el compromiso ético desafían las estructuras rígidas del modelo
educativo tradicional. Este encuentro define la esencia de la formación humana
en el "Hervidero".
Capítulo VI: Interacción alumno-alumno
(Cuarto Nivel) Se analiza la horizontalidad y el tejido de poder que surge
naturalmente entre los estudiantes en el espacio áulico. Se observa el aula
como un laboratorio de ciudadanía donde se negocian significados, jerarquías y
solidaridades. La dinámica entre alumnos se identifica como un agente clave que
altera la entropía del sistema pedagógico general. Es aquí donde la identidad
formativa se moldea mediante el reconocimiento del "otro" como par.
Capítulo VII: La relación maestro-padres
(Quinto Nivel) Se aborda la tensión y las alianzas necesarias entre la
comunidad educativa y el núcleo familiar del estudiante. Se examina cómo la
irrupción del hogar en el aula rompe la ilusión de una escuela como ente
aislado. Se reflexiona sobre los límites y las convergencias entre la formación
institucional y los valores del entorno familiar. Este nivel reconoce la
complejidad de la comunidad extendida en el proceso de enseñanza.
Limitaciones de la Investigación:
Esta investigación, al centrarse en el contexto venezolano, posee una
delimitación geográfica que, aunque densa en significación, no pretende una
generalización universal. La subjetividad del investigador, a pesar del uso de
la Époche, es un filtro permanente que condiciona la interpretación de
los relatos. La saturación categórica, si bien rigorosa, encuentra su límite en
la constante mutación de las normativas legales venezolanas. Asimismo, el Nivel
VI (IA) se analiza como una variable emergente, limitada por la velocidad de
obsolescencia tecnológica.
·
Recomendaciones para futuros investigadores:
Se invita a ampliar esta cartografía hacia otras latitudes regionales para
contrastar el fenómeno de la "ebullición". Se recomienda profundizar
en el impacto longitudinal de la Inteligencia Artificial no solo como factor de
entropía, sino como herramienta de mediación cognitiva. Es imperativo que
futuros estudios incorporen la voz de los estudiantes como sujetos activos en
la codificación de la experiencia. Finalmente, sugiero explorar la aplicación
de este modelo en entornos educativos no convencionales, más allá de la
estructura tradicional del aula física.
El aula de clases como hervidero
El concepto que desarrollo sobre el
aula como un "hervidero
pedagógico" resulta sumamente sugerente y necesario en el contexto
educativo actual. Al abordar el espacio de aprendizaje no como un entorno
estático o un simple contenedor, sino como una estructura dinámica cargada de
interacciones, trato de aportar una visión que resuena profundamente con la Pedagogía de la Continuidad que
promuevo.
A continuación, presento algunos puntos clave por los cuales
esta propuesta resulta interesante
·
Ruptura con la linealidad: Al utilizar la metáfora del
"hervidero", quero enfatizar lo
que sucede en el aula como un sistema en ebullición, donde las ideas, las
emociones y los conflictos no se eliminan, sino que se transforman. Esto
dialoga perfectamente con mi interés por integrar conceptos de la termodinámica y la física
cuántica en la teoría pedagógica; el aula deja de ser un lugar de
transmisión pasiva para convertirse en un sistema de estados energéticos en
constante cambio.
·
Visibilidad de la complejidad: este enfoque ayuda a
combatir la "fragmentación del conocimiento" que cuestiono en mis investigaciones. En un
hervidero, los elementos están en contacto constante; esta imagen facilita la
comprensión de la Docencia
Compartida y la interdisciplinariedad, pues propone que el aprendizaje es
un fenómeno emergente del caos organizado, no una instrucción impuesta.
·
Apertura a la subjetividad: Al tratar el aula como un
espacio de interacciones constantes, posiciono al estudiante y al docente como
sujetos activos que "agitan" el sistema. Esto es especialmente
relevante para mis trabajos sobre la invisibilidad institucional de los adolescentes (13-17
años), ya que el modelo del hervidero permite captar esos movimientos
internos que a menudo pasan desapercibidos bajo la mirada de los sistemas educativos
tradicionales.
Aquí tienen una síntesis de mi libro titulado ¿Es el aula de clase, metafóricamente, un hervidero pedagógico?:Esta obra propone una cartografía ontológica que desafía la visión estandarizada de la educación, donde el salón de clases se percibe erróneamente como un sistema estático. Por el contrario, lo defino como un «hervidero pedagógico»: un sistema complejo, orgánico y dinámico, cargado de subjetividades en constante ebullición, donde la incertidumbre y la fricción entre cuerpos e ideas son los motores reales del aprendizaje auténtico. El libro confronta la burocracia institucional —que intenta «enfriar» el aula con rúbricas inflexibles y métricas ciegas—, argumentando que este control asfixia la esencia vital de la enseñanza. Frente a ello, se reclama la figura del maestro cultivado e interdisciplinario, un intelectual crítico capaz de navegar el caos con la sensibilidad de las artes y el rigor de la ciencia, transformando la precariedad y el conflicto en oportunidades de liberación. A través de siete niveles de interacción, la obra explora desde la soledad del docente frente al Estado-Patrono hasta la importancia de la relación con los padres y el desafío de la inteligencia artificial. En última instancia, es un manifiesto de resistencia pedagógica que invita a recuperar la soberanía intelectual, entendiendo que educar no es un acto técnico de procesamiento, sino un acto de presencia humana absoluta y libertad
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
FACULTAD DE HUMANIDADESY
EDUCACION
ESCUELA DE EDUCACIÓN
I. Cornieles . dlcornieles22@gmail.com UCV
R. Lapelosa . rosana2pediatra@yahoo.es
González Yoryinaymgonzalezr58@gmail.com
Temática :Gestión Escolar
APLICACIÓN DE UNA METODOLOGÍA
INTERDISCIPLINARIA PARA ABORDAR LA CARIES DENTAL EN ESCOLARES ESCUELA BÁSICA JM BIANCO.2024/25
Application of an
interdisciplinary methodology to address dental caries in schoolchildren at the
JM Bianco Elementary School.2024/25
Introducción La caries dental es un problema
de salud en escolares, afectando su bienestar y desempeño escolar. Se aplicó un
enfoque interdisciplinario para abordar sus causas y posibles relaciones con
otras patologías, a fin de proponer soluciones efectivas. Objetivo
Identificar y analizar los factores médicos, psicológicos, educativos y
sociales asociados a la caries en
escolares, con el fin de desarrollar estrategias integrales de prevención y
tratamiento. El enfoque integró Medicina, Psicología, Educación. familia y
Trabajo Social, a fin de mejorar la
salud bucal infantil y promover hábitos sostenibles que contribuyan al
bienestar del niño. Metodología:
Se realizó una investigación descriptiva y de campo en dos fases. En la primera
se llevó a cabo un diagnóstico con una muestra probabilística y estratificada
de 60 escolares, asegurando representatividad dentro de la población estudiada,
con un margen de error estándar de 0.015. La recolección de datos abarcó
información odontológica, hábitos alimenticios y condiciones socioeconómicas,
utilizando encuestas estructuradas, entrevistas semiestructuradas y exámenes
clínicos detallados. Estos instrumentos permitieron obtener datos precisos. En
la segunda fase previo análisis de factores asociados se procesó la información y diseñó
estrategias preventivas y tratamiento del estado bucal y de salud de los
escolares. Resultados. Se observó alta prevalencia de caries, (217) vinculada
a alimentación inadecuada y falta de higiene oral. - Relación entre nivel
socioeconómico y salud bucal. - Aceptación del enfoque interdisciplinario por
parte de los padres. - Necesidad de fortalecer programas educativos y acceso a
servicios odontológicos en las escuelas. Conclusiones y recomendaciones La
caries dental requiere un abordaje integral para su prevención. Se recomienda
educación continua en salud bucal, acceso a atención odontológica y políticas
que prioricen el bienestar infantil.
Palabras
claves: odontopediatría. Interdisciplinariedad. Caries infantil